Jose Angel Cadelo - a critique of Oliva's work
Criatura de istmo
Viendo la obra de David Oliva es difícil creer que estamos ante un autor nuevo. Más bien, el trazo firme y el estilo perfectamente definido sugieren que nos encontramos ante una obra madura y culminada; no ante un intento juvenil de acertar con las demandas del mercado del arte. No me cabe duda de que el entorno visual y paisajístico del Estrecho de Gibraltar, con su enigmática y cambiante línea de horizonte, el continuo olor a mar, la dureza de la montaña que se entierra en el basamento de las columnas de Hércules y las lenguas, razas y credos que confluyen en este territorio de biodiversidad del que beben la Europa civilizada y el África ancestral son elementos que han marcado definitivamente el trabajo con el que Oliva aparece en escena. Joyce anduvo por estas tierras y sus nombres (Gibraltar, Algeciras…) aparecen en las últimas página de su aclamado Ulises. Pero, antes que él, escultores, poetas, cineastas e incluso santos hallaron en el paisaje humano y natural del Estrecho la razón de sus obras y de sus vidas.
Diseñadores y creadores internacionales de esta diminuta región que encandiló a Lorca o Bowles son el lecho sobre el que afloran hoy artistas como David Oliva, capaces (en el sentido más amplio de la palabra) y notablemente preocupados por mostrar un paisaje interior hecho de certezas y convicciones, en el que no hay ambigüedad ni lugar para la duda. En esa búsqueda constante del yo del artista que persigue a todos aquellos que se enfrentan con el lienzo, Oliva parece apuntar a un claro objetivo, en una dirección concreta. En sus pinturas hay montañas, movimientos, tránsitos y cosas que no pueden explicarse.
Por José Ángel Cadelo, autor del ensayo D’Ors y los bachilleres del siglo XXI (Universidad de Navarra) y la novela La mudanza (Fundación “Jose Luis Cano”)